LA
IMPORTANCIA DE LA ÉTICA EN EL EJERCICIO DEL DOCENTE
La Ética en
el ejercicio del docente, en paralelismo bíblico, como la sal al alimento. Esto
por cuanto en el diario actuar del docente, es la Ética cual el gusto especial
que le da sentido y razón de ser a su vocación.
Cualquier hecho o que hacer que no esté impregnado
de un raciocinio ético se torna, más bien, en carga molesta para avanzar
.Ningún banquete más sabroso que el deber cumplido, pero no hay postre mejor
que comértelo bajo una integridad ética irreprochable. La responsabilidad ética
del docente es trascendente, en el sentido de que su obra formadora le
trasciende a él mismo y, como un ejemplo a imitar, se proyecta en sus pupilos .He
ahí donde radica el eje medular del ser educado.
En el diario
quehacer del docente, en sus actuaciones, en la toma de decisiones y hasta en
la forma de hablar y de vestir, debe notársele al docente ese ser imagen y
modelo para los demás. La calidad y calidez humana del docente reside en su raíz
ética, por ello es de suma importancia que todo educador, tanto ante decisiones
excelsas como ante las más simples, acate siempre el objetivo juicio ético que
su razón le dicte.
El objeto de estudio de la ética consiste en la
bondad y la maldad de los actos humanos
(Ortiz, 2008)
cabe preguntarse: ¿qué sería de la labor del docente sin un juicio ético?
El mejor educador no es el que maneja más ciencias,
sino el que es más persona. Educar implica formar seres humanos integralmente,
esto es, asentar las bases de su persona y proyectar sus ideales a la cumbre
más alta que divisar se pueda
Lo que un estudiante más recuerda siempre de un
profesor no es su elevada ciencia o su
formal raciocinio; más bien guarda encofres de recuerdos el temple del docente,
su calidad moral, los valores manifiestos, las palabras de sincera amistad...
El educador es tal en cuanto sea auténtica persona en procurar de forjar
auténticas personas, es esa la esencia que lo identifica.
Y ser persona
implica tener el mejor trato con los alumnos y colegas, estar abierto al
diálogo sincero, al compañerismo, a la corrección fraterna, a las relaciones
humanas constructivas.
La educación
es un proceso constante de retroalimentación entre estudiantes y docentes en el
que, a diario, enseña algo nuevo y aprende algo nuevo, he ahí el valor de ser
ejemplo digno como educador; esto por cuanto los estudiantes miran al docente
como un líder y modelo a imitar.
El papel del
educador dentro del aula es muy grande, ya que debe de estudiar a cada alumno
por separado y ver más allá de su interior para saber que personas son las que tiene
bajo su responsabilidad para formarlas y que lleguen a ser esos ciudadanos de
bien que la humanidad tanto necesita.
El educador debe de ser una persona espiritual y
dotada de muchas virtudes, que son necesarias para brindarle a nuestros
estudiantes el mejor ejemplo posible; ya lo dijo Juan Pablo II en un extracto
de su libro Caminando con el Papa dedicada a los profesores y estudiantes donde
dice lo siguiente: “Queridos amigos, profesores y estudiantes querría poder
estimularos personalmente a cada uno de vosotros y a cada uno de los que representáis,
que es a todo el mundo estudiantil, el mundo de la cultura y de la ciencia para
que aceptéis plenamente cada uno vuestras responsabilidades. Son pesadas; exíjanlo
mejor de vosotros mismos, pues la universidad no tiene como primer objeto el proporcionar
títulos, diplomas o puestos lucrativos, sino que la función más importante es formar
hombres al servicio del país...” (Fraternidad Sacerdotal San Juan de
Ávila,1989)
Una virtud es una cualidad positiva que Dios nos
regala a cada ser humano para poder realizar ciertos trabajos o actividades que
otros no pueden realizar y que como todos somos diferentes e importantes
debemos de juntar nuestros conocimientos para poder realizar los diferentes
trabajos que se nos asignan en nuestra vida diaria y así lograr grandes cosas.
Condiciones para ser buenos docentes:
- Sentido del humor
- Interacción social
- Amabilidad
- Respeto
- Honestidad
- Buena conducta
- Prudente
- Actualizar conocimientos
El docente al realizar su trabajo bien hecho ante la
presencia de Dios y al servicio de los hombres, éste debe ser el motivo de su
mayor alegría. Debe luchar por vivir siempre alegres, realizados como personas
y desempeñando la labor con amor, optimismo y aunque en la adversidad se sientan
tristes y abatidos por los diferentes razones o motivos que los impulsen a
ello, traten de llevar una sonrisa en los labios y a pronunciar una palabra de
aliento con la cual contagien a los demás y en definitiva ser luz y apoyo para
aquellos que más los necesitan y hacer de sus vidas un mundo lleno de amor y de
paz.
